En el universo de la didáctica,
considerar el método como una fórmula matemática invariable que no se puede
modificar, hace que le método como propuesta de enseñanza se encuentre en
peligro, tal como lo que plantea Edelstein desde su reflexión, que convoca a
una reflexión general, cuando toma las palabras de Díaz Barriga (1985) que
indican que las secuencias didácticas preestablecidas, asumen al docente como “ingeniero conductual”
Explorar el método es en definitiva un capítulo pendiente dentro de la educación del siglo XX y es que Edelstein hace una breve descripción histórica del desarrollo metodológico en el que encuentra vacíos que le llevan a retomar un artículo suyo en compañía de Azucena Rodríguez realizado 20 años atrás, haciendo un ejercicio critico que muestra su cambio de postura al respecto en algunos aspectos allí tratados.
Para Edelstein, generar interrogantes en torno al método, es la mejor forma de conducir a la reflexión, de ahí, que a lo largo del capítulo, muestra cómo el método ha sido reducido a un procedimiento algorítmico que deja de lado la especificidad del objeto de estudio, las condiciones del contexto y las características de la población objetivo, que conducen la acción pedagógica a un “centro de instrucción” que se encamina a obtener resultados eficientes frente a un técnica única en el abordaje de la enseñanza y por ende del aprendizaje.
Es por esto, que “el método (…) no es un elemento didáctico más…” como lo plantea Gimeno Sacristán (1986), 10 años antes de la escritura de este capítulo por parte de Edelstein y con lo que ella coincide, proponiendo como solución, una “construcción metodológica” que permita que responda a ámbitos particulares y con el sello personal del docente.
Es en la “construcción metodológica” donde me interesa profundizar, gracias a la variada selección de autores que presenta el capítulo y que logran ser hilados de tal forma que sensibilizan frente a esta necesidad, haciendo que se considere al docente como sujeto activo en su proceso de enseñanza, que parte de la singularidad el conocimiento que orientará y de las condiciones en que lo desarrollará; esto logra personalizar el acto de educar desde el docente y hace que no solo se analice el método para enseñar, sino que también se ponga en estudio el contenido que se va a orientar, ya que su pertinencia está definida por el contexto, poniendo en entredicho lo expresado por Remedi (1985), frente a la continuidad de los contenidos y la ruptura del método.
Es claro que el método debe trascender el aula de clase y su interacción entre docente y estudiante, lo que implica impactar de forma ética a quien aprende para que sea capaz de llevarlo a un contexto diferente al educativo, lo que brinda la posibilidad de construir y reconstruir algunas estructuras a partir del reconocimiento de su individualidad, tal como lo plantea Díaz Barriga (1985)
Barthes (1974) acuña la frase “el más alto grado de conciencia” (pág. 86), para referirse a la búsqueda del método propicio por parte del docente, y es aquí, donde “la singularidad del estilo de cada docente” permite que se oriente la construcción del método que hará particular su trabajo pedagógico, producto de su creatividad y el manejo adecuado y pertinente del objeto de estudio a abordar, dada la responsabilidad axiológica que asume frente a los estudiantes y trabajo significativo que ellos logren desarrollar.
Es claro que en la actualidad los educadores y los estudiantes están expuestos a tantos contextos, que pueden confundir y no saber a cual atender, sin embargo, un momento en que el método sigue estancado y en riesgo, este escrito me cuestiona frente a ¿Cómo construir un método que responda a las necesidades del mundo cambiante, sin agotar la creatividad del docente, ni hacer pesada su labor ante grupos con más de 30 estudiantes?, al igual para Edelstein también me surge una pregunta ¿Existe diferencia entre método y metodología? y de ser así, ¿cómo actúan ambas en el campo de la didáctica?
Edelstein, G.
(1996). Un capítulo pendiente: el método en el debate didáctico
contemporáneo. En A. W. otros, Corrientes didácticas contemporáneas
(págs. 75-89). Buenos Aires: Paidós.

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