LA DIDÁCTICA Y LOS CAMINOS DEL “CÓMO”

    Una práctica pedagógica exitosa, es aquella que llega a los estudiantes de una forma dinámica para permitir la apropiación del conocimiento y así facilitar el desarrollo del proceso formativo, lo que es posible siempre y cuando el “cómo” se enseñe, responda a las necesidades del objeto de estudio y las condiciones del contexto en que se orienta.

    Si bien cada educador se ha formado para enseñar, este proceso esta mediado por su aprendizaje y la forma como lo logró, lo que implica que el “cómo” promueva el aprendizaje en otro, va a estar sesgado por su propia experiencia (Aprendizaje por observación[1]), reforzando la importancia de lo que se enseña (Objeto de estudio) y “cómo” se enseña, y otorgando así, responsabilidad al proceso como tal, lo que evidencia que tanto lo que se enseña como lo que se aprende, tiene impacto en la vida uno en el otro.

     Lo anterior es reforzado por Gimeno Sacristán (p. 20) al plantear que si la labor docente se hace apoyada en hechos previos, se corre el riesgo de reproducir una práctica, que bien pudo ser buena o mal no serlo, va a estar descontextualizada por el tiempo y posiblemente por el objeto de estudio; al igual Gimeno manifiesta su preocupación por la dispersión en las ciencias de la educación, que conducirían a la desarticulación del conocimiento que en el mundo real no se encuentra aislado,

     El “cómo” se enseña, define la didáctica, siendo el objeto en el que Sonia Araujo se centra para reconstruir dicho significado, planteando actividades y explorando histórica y conceptualmente a algunos autores al respecto, a fin de determinar su evolución y el impacto que ha tenido en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

     Es importante aclarar que la didáctica está determinada por el objeto de estudio, ya que cada campo del conocimiento es diferente y su sentido está definido por el contexto y su aplicación para la vida, de ahí, que el aprendiz en su contacto con el mundo, se encuentra con un conocimiento que no le es del todo ajeno, ya que no es una “tabula rasa” (p. 17), siendo punto de partida para la incorporación de nuevos conocimientos y que pueden apuntar al aprendizaje significativo (Ausbel[2]).

     Para el educador, “la didáctica es la médula (…) que articula una parte significativa de su práctica profesional” (p. 18), siendo fundamental en la relación sujeto que aprende, objeto de que debe ser aprendido, ya que proporcionan modelos de análisis frente al proceso de enseñanza aprendizaje y da las herramientas para intervenir en caso que los resultados no sean satisfactorios.

    Como anteriormente se mencionó, la didáctica requiere se contextualizada para ser efectiva, ya que según el conocimiento a orientar se debe desarrollar de una forma específica que no cuenta con un algoritmo que exprese cómo es que debe desarrollarse, ya que la naturaleza del conocimiento incide en la forma en que se va a desarrollar.

     El origen de la didáctica se debe a Juan Amos Comenio (1592-1670), quien rompiendo paradigmas, considera que el conocimiento deba masificarse y se interesa en que el conocimiento llegue al sujeto de la mejor “forma” posible, para ser apropiada; considerando para ello, que los maestros se interesen por conocer a la población objetivo “espíritu infantil”  (p. 24) a quienes van dirigidos, considerando en su Didáctica Magna, que el objeto de estudio a enseñar, debe estar relacionado con el presente y el futuro del sujeto (en la vida, para la vida) con “brevedad, agrado y solidez” (p. 24), para asegurar que realmente se aprenda y ofrezca alguna utilidad.

     Comenio planteo algunas estrategias para orientar en diferentes campos del conocimiento, haciendo presente que no todo se enseña de la misma forma, y planteando en cada caso, una secuencia didáctica diferente, describiendo paso a paso, la motivación que debe despertar, el nivel de complejidad, el proceso gradual, la pertinencia y la funcionalidad del conocimiento a orientar.

     En natural que lo planteado por Comenio, haya sido referente para quienes han explorado las ciencias de la educación, sin embargo, así como algunos continuaron con su línea, otros cuestionaron sus propuestas; en el caso de Díaz Barriga (1991), quien considera que se debe enseñar más allá de las necesidades feudales y genera ruptura entre los fines y los medios, reitera la posibilidad del llevar el conocimiento a todos y no de forma exclusiva, mientras que S. Barco (1996), considera que se debe reconceptualizar la disciplina (p. 33), incorporando nuevas propuestas a nivel de fines, contenidos y evaluación, y que en el caso de Salinas Fernández (1995), pide que los educadores, además de tener una postura crítica y reflexiva frente a la didáctica, asuman una actitud propositiva que permita innovar en la forma como se enseña (p. 35)

     El reto para la educación actual, es asumir la didáctica como elemento fundamental dentro del currículo (pág. 50), de manera que confluyan la práctica y la teoría en un solo proceso que enriquezca el proceso y ofrezca herramientas a fin de generar reflexión a lo que se enseña, como se enseña y para que se enseña.

     Ahora el cuestionamiento es: En un contexto tan cambiante como el nuestro ¿cuál es la didáctica recomendada para responder a las necesidades de los estudiantes y del mundo en torno al conocimiento? 

Bibliografía

Araujo, S (2008) Docencia y enseñanza, una introducción a la didáctica. Capítulo I Didáctica, Investigación e Intervención docente. Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes Editorial.Universidad Nacional de Quilmes. Recuperado el 14 de Febrero de 2018, de http://www.unq.edu.ar/comunidad/137-sonia-araujo.php

 



[1] Lortie (1975)

[2] David Ausbel, psicólogo y pedagogo estadounidense, quien manifestaba que los nuevos aprendizaje se conectaban con la ya apropiados. Teoría del Aprendizaje Significativo (1963 a 1968).

Comentarios

  1. Hernando, felicitaciones por el juicio y la seriedad con la que estás llevando tu blog, complementando las tareas del diplomado con otras entradas sobre temas de interés educativo, fruto de tus lecturas y tu interés por tu formación permanente. Tus comentarios sobre Comenio, Díaz-Barriga y demás autores demuestran una lectura profunda de los textos de estudio.

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