Una práctica pedagógica exitosa, es aquella que
llega a los estudiantes de una forma dinámica para permitir la apropiación del
conocimiento y así facilitar el desarrollo del proceso formativo, lo que es
posible siempre y cuando el “cómo” se enseñe, responda a las necesidades del objeto
de estudio y las condiciones del contexto en que se orienta.
Si bien cada educador se ha formado para
enseñar, este proceso esta mediado por su aprendizaje y la forma como lo logró,
lo que implica que el “cómo” promueva el aprendizaje en otro, va a estar sesgado
por su propia experiencia (Aprendizaje por observación),
reforzando la importancia de lo que se enseña (Objeto de estudio) y “cómo” se
enseña, y otorgando así, responsabilidad al proceso como tal, lo que evidencia
que tanto lo que se enseña como lo que se aprende, tiene impacto en la vida uno
en el otro.
Lo anterior es reforzado por Gimeno Sacristán
(p. 20) al plantear que si la labor docente se hace apoyada en hechos
previos, se corre el riesgo de reproducir una práctica, que bien pudo ser buena
o mal no serlo, va a estar descontextualizada por el tiempo y posiblemente por
el objeto de estudio; al igual Gimeno manifiesta su preocupación por la
dispersión en las ciencias de la educación, que conducirían a la
desarticulación del conocimiento que en el mundo real no se encuentra aislado,
El “cómo” se enseña, define la didáctica,
siendo el objeto en el que Sonia Araujo se centra para reconstruir dicho
significado, planteando actividades y explorando histórica y conceptualmente a
algunos autores al respecto, a fin de determinar su evolución y el impacto que
ha tenido en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Es importante aclarar que la didáctica está
determinada por el objeto de estudio, ya que cada campo del conocimiento es
diferente y su sentido está definido por el contexto y su aplicación para la
vida, de ahí, que el aprendiz en su contacto con el mundo, se encuentra con un
conocimiento que no le es del todo ajeno, ya que no es una “tabula rasa” (p.
17), siendo punto de partida para la incorporación de nuevos conocimientos y
que pueden apuntar al aprendizaje significativo (Ausbel).
Para el educador, “la didáctica es la médula (…) que articula una parte significativa de
su práctica profesional” (p. 18), siendo fundamental en la relación
sujeto que aprende, objeto de que debe ser aprendido, ya que proporcionan
modelos de análisis frente al proceso de enseñanza aprendizaje y da las
herramientas para intervenir en caso que los resultados no sean satisfactorios.
Como anteriormente se mencionó, la didáctica
requiere se contextualizada para ser efectiva, ya que según el conocimiento a
orientar se debe desarrollar de una forma específica que no cuenta con un
algoritmo que exprese cómo es que debe desarrollarse, ya que la naturaleza del
conocimiento incide en la forma en que se va a desarrollar.
El origen de la didáctica se debe a Juan Amos
Comenio (1592-1670), quien rompiendo paradigmas, considera que el conocimiento
deba masificarse y se interesa en que el conocimiento llegue al sujeto de la
mejor “forma” posible, para ser apropiada; considerando para ello, que los
maestros se interesen por conocer a la población objetivo “espíritu infantil” (p.
24) a quienes van dirigidos, considerando en su Didáctica Magna, que el objeto de estudio a enseñar, debe estar
relacionado con el presente y el futuro del sujeto (en la vida, para la vida)
con “brevedad, agrado y solidez” (p.
24), para asegurar que realmente se aprenda y ofrezca alguna utilidad.
Comenio planteo algunas estrategias para
orientar en diferentes campos del conocimiento, haciendo presente que no todo se
enseña de la misma forma, y planteando en cada caso, una secuencia didáctica
diferente, describiendo paso a paso, la motivación que debe despertar, el nivel
de complejidad, el proceso gradual, la pertinencia y la funcionalidad del
conocimiento a orientar.
En natural que lo planteado por Comenio, haya
sido referente para quienes han explorado las ciencias de la educación, sin
embargo, así como algunos continuaron con su línea, otros cuestionaron sus
propuestas; en el caso de Díaz Barriga (1991), quien considera que se debe
enseñar más allá de las necesidades feudales y genera ruptura entre los fines y
los medios, reitera la posibilidad del llevar el conocimiento a todos y no de
forma exclusiva, mientras que S. Barco (1996), considera que se debe
reconceptualizar la disciplina (p. 33), incorporando nuevas propuestas a
nivel de fines, contenidos y evaluación, y que en el caso de Salinas Fernández
(1995), pide que los educadores, además de tener una postura crítica y
reflexiva frente a la didáctica, asuman una actitud propositiva que permita innovar
en la forma como se enseña (p. 35)
El reto para la educación actual, es asumir la
didáctica como elemento fundamental dentro del currículo (pág. 50), de manera
que confluyan la práctica y la teoría en un solo proceso que enriquezca el
proceso y ofrezca herramientas a fin de generar reflexión a lo que se enseña,
como se enseña y para que se enseña.
Ahora el cuestionamiento es: En un contexto tan
cambiante como el nuestro ¿cuál es la didáctica recomendada para responder a
las necesidades de los estudiantes y del mundo en torno al conocimiento?
Bibliografía
Araujo, S (2008) Docencia
y enseñanza, una introducción a la didáctica. Capítulo I Didáctica,
Investigación e Intervención docente. Buenos Aires, Universidad Nacional de
Quilmes Editorial.Universidad
Nacional de Quilmes. Recuperado el 14 de Febrero de 2018, de
http://www.unq.edu.ar/comunidad/137-sonia-araujo.php
Hernando, felicitaciones por el juicio y la seriedad con la que estás llevando tu blog, complementando las tareas del diplomado con otras entradas sobre temas de interés educativo, fruto de tus lecturas y tu interés por tu formación permanente. Tus comentarios sobre Comenio, Díaz-Barriga y demás autores demuestran una lectura profunda de los textos de estudio.
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