Atender las preocupaciones que surgen ante el desconocimiento de las herramientas tecnológicas que pueden apoyar el proceso formativo de los estudiantes se convierten en el primer paso para explorar y conocer los beneficios que las TIC’s ofrecen en la enseñanza aprendizaje. En primer lugar, más que tener problemas por el desconocimiento o el poco contacto con las TIC’s, algo que realmente me preocupa, es el uso adecuado de las tecnologías en las instituciones educativas. Por uso adecuado considero la integración armónica de las mismas en el ambiente escolar. Por ejemplo la creencia que el uso de herramientas tecnológicas y digitales mejora instantáneamente la dinámica educativa y el entorno escolar puede llevar a una concepción errónea de las TIC’s entre los estudiantes, como señala Natalí Savransky, Coordinadora de Cooperación e Innovación OEI “la innovación no pasa por la tecnología, la innovación pasa por cambiar la cultura escolar. Por pensar una gramática escolar distinta” (timing 1’24”).
Mi inquietud particular está relacionada directamente con la construcción de ese tipo de cultura escolar, la definición de nuevas reglas de juego, nuevos términos de uso, nuevas formas de relación con lo tecnológico y digital y nuevas construcciones de la cultura social a partir de lo tecnológico. No solo se trata de prohibiciones o concesiones frente a los aparatos, sino el fomento del descubrimiento de las ventajas de la tecnología y los avances frente al aprendizaje.
La construcción de la cultura social “digital” exige una relación clara y directa con dispositivos y aplicaciones a las que tienen acceso los integrantes de la comunidad escolar; el establecimiento de protocolos claros que permitan el acceso a múltiples herramientas, dispositivos y aplicativos; el cambio de lenguajes y paradigmas sociales, personales, tecnológicos y productivos. El documento del enfoque estratégico en las TIC’s señala que: “La introducción de las TICs en las aulas pone en evidencia la necesidad de una nueva definición de roles, especialmente, para los alumnos y docentes” (p. 17, citando a: Lugo, 2008). Dichos roles se ven liderados por los docentes que en muchas ocasiones desconocemos las infinitas posibilidades que ofrece el espacio digital y el ambiente tecnológico y nos suscribimos a actividades puntuales y aumento de horas frente a dispositivos.
Por otra parte, María Teresa Lugo señala que “es un desafío (la aplicación de las TIC’s en educación) una interpelación a lo que hacemos, (ellas) [las TIC’s] pueden funcionar como un catalizador de cambios, las preguntas deben ir enfocadas a la metodología, la didáctica, la enseñanza y los aprendizajes” (timing 1’ 35”) estos cuatro puntos son el principal desafío, puesto que metodología y didáctica siempre dependerán de los profesores, que como sujetos del proceso educativo se han acostumbrado a usar este par de herramientas al estilo autoritario e impositivo (son los depositarios y poseedores de las formas de conectar a los estudiantes con el conocimiento; y la enseñanza y el aprendizaje están fuertemente arraigados en los estudiantes.
El “Decálogo para una docencia inesperada” hace especial énfasis en el fomento del pensamiento crítico, el contraste de diferentes fuentes de información y la generación de presencia social hace el conocimiento que se comparte no se quede en la esfera de la recepción, más bien, supera la simplicidad de la información y permite una toma de decisiones continua en los estudiantes y en la comunidad escolar en general.
Las dos vertientes del problema son identificadas desde lo técnico y lo humano, por un lado, los componentes de tipo técnico relacionados con los desarrollos tecnológicos cada vez más avanzados y las herramientas que dinamizan el ambiente escolar, esas están en un alcance medio, porque no dependen totalmente del docente, sino que se articulan a medida que se puede disponer de los medios y las herramientas en cada entorno; por otra parte los componentes de tipo humano son los más relacionados con el ambiente escolar, primero, porque se necesita una revisión y ajuste del personal docente, y segundo, porque el resto de la comunidad escolar también tiene que integrarse en este componente.
“Cada vez se abre más paso su consideración (la del docente) como un mediador de los aprendizajes de los estudiantes” (Lectura de estudio 1, citando a: Tebar, 2003) con ciertas condiciones especiales como un conocimiento tecnológico superior al de los estudiantes, fomento a la investigación y consulta, regulación de aprendizajes, organización del contexto, promueve el control en las redes y espacios comunitarios digitales, etc; así el docente no lo sabe todo, pero está por encima de las necesidades e inquietudes de los estudiantes, y puede promover entre ellos un aprendizaje significativo.
Finalmente, como señalan Cora Steinberg, especialista en educación: “el rol del docente cambia… para que generen dinámicas diferentes, formas colaborativas, oralidad, escritura, con otros” (Timing 3’54”) y Javier di Salvo, especialista en educación y TIC’s: “no se debe dejar solo al docente, que interpreta y conoce las tecnologías, sino que se debe apoyar al interior del aula”, el proceso no es únicamente responsabilidad del docente, debe tener apoyo y formación desde los centros escolares y también desde la comunidad escolar, que incluye a las familias de los estudiantes, quienes podrán dar un marco referencial más adecuado para que el manejo de las TIC’s no dependa del docente exclusivamente, sino que se compartan responsabilidades al momento de general la nueva cultura social educativa.
Referencias.
PANORAMA y Fundación Santillana, (2019) Las TIC’s en educación. En: XIV Foro Latinoamericano de Educación “Rediseñar la escuela para y con las habilidades del siglo XXI”. Https://www.youtube.com/watch?v=Z2nB4A6V808, consultado en octubre de 2020.
UNESCO. (2013) Enfoques estratégicos sobre las TIC’s en educación en América Latina y el caribe. UNESCO: Santiago.

Hernando, me parece excelente tu reflexión. Sobre todo cuando mencionas que en el Decálogo para una docencia inesperada se hace énfasis en el pensamiento crítico, me hiciste recordar un artículo que había leído del TEC de Monterrey, en el que su maestro de español les pidió a sus estudiantes que ingresaran a la página de rincón del vago y buscaran el peor resumen de la obra "no recuerdo el libro" y de allí realizaba su clase. Definitivamente claves didácticas.
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